
No comprendes lo que me sucede,
no puedes entenderlo
porque eres hombre;
quiero acercarme a ti
simplemente para que me abraces
y no que te lances en plancha
arrastrándome a la cama.
Si se me ocurre besarte
no es necesario que me metas
la lengua hasta la epiglotis,
tan solo cobíjame en tus brazos
y acaríciame suavemente.
Dices que no entiendes mis señales,
que no sabes lo que quiero...
no te preocupes, cariño,
no tendrás ningún problema
para descifrar mi deseo
pues,
lo leerás en mis ojos
y te quemarás en mi fuego.