
Me gusta, de cuando en cuando,
repasar mi biblioteca, otear entre sus lomos
y sacudir páginas viejas para rememorar
el tiempo de lectura demorado entre ellas
y las vivencias en aquellas horas pasadas.
Comencé a leer Océano,
primer volumen de la trilogía Marandentro
de Vázquez Figueroa, el 5 de octubre de 1993
y terminé las tres novelas el 20 de noviembre de 1993.
Sin apenas fijarme en las fechas, ¡qué veinte años no es nada!
he comenzado a leerla el 30 de junio de 2013
y la he terminado el 17 de julio de 2013.
Me ha emocionado recordar
mi vida en aquellos días del pasado,
situarme en mi trabajo y mi familia,
comprobar con cierto desaliento
que he vivido veinte años, si,
pero que han pasado como
el soplo de una brisa cálida,
mis hijos eran pequeños y yo era joven,
con toda la vida por delante,
con tantos sueños e ilusiones
que ahora, veinte años después,
realizados unos, inacabados otros
e imposibles los más.
Es una suerte poder volver la vista atrás,
suspirar con nostalgia,
sonreír con una leve tristeza,
llorar agradeciendo lo que has vivido,
recuperar esos maravillosos instantes del pasado,
sentirlos cómo están vivos y firmes en tu corazón
y releer libros cuyas páginas guardan
el perfume y el tacto de la mujer que fui.