
Hay dioses menores que se ocupan
de alegrarnos la vida,
de colocar la guinda del pastel,
de echar flores en el camino
de nuestro trasiego humano,
de aderezar con exquisitos condimentos
los manjares culturales,
de quitarle arrugas a los recuerdos,
de embellecer la patética visión de la realidad.
Sin la magia de la sugestión
Sin la magia de la sugestión
no podríamos sobrevivir
a la necedad que nos rodea,
a la injusticia palpable
y a la indignación que nos ahoga.
La rebeldía clama desde el raciocinio
y la ira revienta en las entrañas.
Pero si algo he aprendido en los años que tengo
es que nunca se deben tomar decisiones
cuando la cabeza bulle de indignación
y el corazón se apasiona sin freno.
Hay que enfriarse para decidir.
Templanza
Templanza
Una virtud que cuesta de conseguir
pero que tengo como meta por alcanzar.
Saber aceptar las cosas como vienen,
en su justa medida,
sin distorsiones dramáticas
ni preocupaciones exageradas.
Para disfrutar sin freno
de los pequeños placeres de dioses menores,
mágicos instantes que gozamos a diario,
deleite de las cosas sencillas
que son la caricia del momento vivido.
3 comentarios:
"Templanza
Una virtud que cuesta de conseguir
pero que tengo como meta por alcanzar. "
El dia que me templen, seré una espada, no lo dudes... jajajaja
Saludos y un abrazo enorme.
María Teresa:
Está muy bello y aleccionador este poema. Yo también creo necesitar de un poco de templanza y de pensamientos con cabeza fría; pero, gracias al Creador, he comenzado a comprender que "la vida es como piedra de molino: que o me pule o me acaba".
Un dulce y afectuoso abrazo.
Sin duda, uno de esos dioses menores, debe visitarte con frecuencia, por la serenidad, la templanza y la magia con que escribes estos versos.
Mi agradecimiento por tu visita y por enseñarme tu camino.
Un beso.
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